10 Trucos y límites de tu cámara que deberías conocer desde el primer día

La fotografía es un mundo tan apasionante como amplio. A medida que vas ganando experiencia y te enfrentas a nuevos retos y nuevos campos, vas descubriendo situaciones en las que al realizar la fotografía no tienes claro cómo va a responder tu cámara. Por otro lado, a menudo empiezas con un dominio básico de tu equipo y con el tiempo vas descubriendo características de tu cámara que desconocías… y que te habrían sido de gran utilidad antes. En este post te ayudamos a ganar tiempo y te proponemos una combinación de 10 aspectos y trucos de cámara que debes conocer porque… Tarde o temprano, ¡los vas a necesitar!

1. Conoce tu ISO límite

En muchas situaciones la luz escasea y es necesario disparar a ISOs altos para compensarlo. Y a menudo te habrá pasado que disparas sin tener claro si después esa foto se podrá salvar o tendrá un ruido infernal. Los fabricantes suelen ofrecer valores de ISO elevados en sus modelos de cámaras, pero en la práctica, los valores más elevados suelen presentar un ruido tan intenso y tanta falta de nitidez que hace que la foto sea inutilizable. Es por eso que es vital saber en el momento de tirar la foto hasta qué valor puedo tirar de ISO sin arruinar la foto, o conociendo la cantidad de grano que generará mi sensor. En este punto es importante remarcar que en las partes oscuras de las fotografías el ruido se suele hacer mucho más palpable y visible. Por lo tanto, si la imagen una vez bien expuesta no tiene partes muy oscuras o negras, es posible que acepte una ISO algo mayor.

A continuación se muestran dos fotografías en que se observa que, para la misma cámara e ISO (12800), el ruido generado es muy distinto debido a la diferencia de condiciones en el momento del disparo, siendo en la primera mucho más marcado. A pesar de ello, y para visionarlas vía web, ambas podrían ser válidas.

ISO - Trucos de cámara

Sensibilidad ISO cámara

Fotografías tomadas a ISO 12800. En la superior el ruido es muchísimo más evidente.

Así que la propuesta es clara. Coge tu cámara y ve a hacer algunas fotos de prueba aumentando los valores de ISO hasta llegar a los más altos. A poder ser, haz fotos sin partes muy oscuras y otras con partes oscuras predominantes para ver las diferencias. Después descárgalas y revísalas en tu ordenador para ver el efecto del ISO y hasta dónde te permites llegar. Evidentemente, esto depende de muchos factores: finalidad de la foto (no es lo mismo un recuerdo familiar que un trabajo para entregar), clave alta o baja, destino final de la foto (web o impresión en papel), e incluso la temperatura de color o el color predominante de la imagen: el color de la imagen lo da la información recogida en tres canales (RGB). Pues cada canal presenta un ruido distinto, por lo que si en la imagen predomina uno de estos canales, estaremos maximizando también el ruido que vemos. Normalmente el canal azul es el que genera más ruido, seguido por el rojo.

En mi caso, por ejemplo, sabía que con mi anterior cámara disparar a más de un limitado ISO 800 era arriesgado. Con mi cámara actual puedo disparar a ISO 6400 y si la foto no debe imprimirse a un tamaño grande incluso a 12800 ISO el resultado se podrá salvar sin necesitar grandes post-ediciones para limitar el ruido.

 

2. Velocidad mínima de disparo que te puedes permitir

Parecido al punto anterior. Es desagradable llegar a casa, mirar las fotos del día en el monitor de tu ordenador y descubrir que lo que parecían grandes fotos en la pantalla de la cámara no sirven porque el sujeto… ha quedado movido. Para evitarlo, un par de apuntes. Existe una regla no escrita que dice que para que eso no ocurra, cuando no disponemos de trípode, hay que disparar a la velocidad de la distancia focal como mínimo. Es decir, si disparamos con uno objetivo de 85mm, habría que dispara a 1/85 segundos o más pequeño (1/100 en este caso). Como punto de partida no está mal, pero cada objetivo es un mundo, algunos llevan estabilizador, otros no, cada fotógrafo tiene un pulso diferente…

Por lo tanto, mi consejo de nuevo es que pruebes tu equipo y salgas a realizar fotos de sujetos en movimiento o estáticos y dispares a diferentes velocidades: retratos de gente, una flor o una rama, un paisaje. Al revisar las fotos en casa sacarás la información y sabrás hasta qué velocidad puedes apurar tu objetivo en cada tipo de fotografía, sobre todo para sujetos estáticos o cuasi-estáticos.

Para sujetos en movimiento la cosa se complica y se suele tener que disparar como mucho a 1/250… o incluso menos.

Trucos de cámara

Fotografía tomada a pulso, f/5, 1/20, ISO 800 con distancia focal a 58mm. A pesar de la baja velocidad impuesta por la pobre iluminación, el buen pulso… y el estabilizador en el cuerpo de la cámara salvaron la imagen.

3. El olvidado botón independiente de autoenfoque

Con las cámaras digitales acostumbramos a tomar muuuuchas fotografías, y de cada situación se suelen hacer varias versiones con ligeras modificaciones. Normalmente esto implica enfocar una y otra vez. Con el autofocus, cada vez que enfocamos es necesario apretar hasta la mitad el pulsador, esperar que la cámara nos dé el OK al enfoque y terminar de pulsar para disparar la cámara, con la consecuente pérdida de tiempo, sobre todo si las condiciones de enfoque no son óptimas y a la máquina le cuesta.

Lo que algunos desconocen o no han puesto a prueba es que muchos modelos de cámara tienen un botón (o permiten configurar alguno de los existentes) que permite enfocar de manera independiente del botón disparo de la cámara. Apretando este botón se enfocará la imagen y, mientras lo mantengamos pulsado, la distancia de enfoque no cambiará. Buscar este botón y usarlo es uno de los mejores consejos que puedo dar para mejorar el ritmo en el disparo de tus sesiones. No diré que lo uso el 100% de las ocasiones pero sí a menudo. Ya sea una sesión de retrato en que el modelo no se mueva y nosotros tampoco, o cualquier imagen en la que el área a enfocar no se desplace, este botón es muy, muy práctico ya que nos permitirá reencuadrar o disparar varias fotografías de manera continuada y con un mínimo tiempo, ganando en agilidad. También va muy bien cuando solo tenemos unas décimas para tomar la imagen, como en fotografía de carreras de coches. Realmente os invito a tod@s a probarlo. Una vez se tiene mínimamente interiorizado se vuelve un hallazgo que vais a utilizar mucho y que nunca más os va a abandonar.

Botón independiente de autoenfoque

En situaciones en las que el enfoque es difícil o no tendremos tiempo para lograrlo, el botón específico para enfocar se vuelve imprescindible si no queremos pasar al enfoque manual.

4. Velocidad de enfoque y situaciones difíciles

Seguimos con el enfoque y es que está claro que sin enfoque, no hay foto. Sucede a menudo que algunas imágenes cuesta enfocarlas. Situaciones con muy poca luz, reflejos, sin contraste, objetos en movimiento… En estos casos el autofoco de la cámara, o enfocar lo que nosotros queremos al menos. Conocer cómo funciona el sistema de enfoque de nuestro equipo y cómo ayudarle a enfocar de manera rápida nos permitirá evitar la desagradable escena de escuchar el motor de enfoque adelante y atrás sin lograr que se quede donde nosotros queremos. Evidentemente, el enfoque manual es una opción, y la más fina para según qué tipos de fotografía. Pero a veces no es práctico trabajar en manual, por lo que nos interesa tener claro que podemos pedir al autofocus y cómo “ayudarle” a enfocar. De manera simple podemos decir que la cámara enfocará más fácilmente líneas verticales, bordes de objetos, zonas con mucha textura, cambios bruscos de contraste… Por lo tanto, hay que buscar estos elementos en la zona que queramos enfocar para que la cámara lo haga de manera rápida.

De nuevo, lo mejor es salir a buscar estas condiciones difíciles de enfoque y practicar. Aquí lo más sencillo es salir a tomar fotos por la noche, en que el autofocus sufre mucho.

Trucos para tu cámara

En un contraluz como este, el enfoque no es trivial y solo será posible si el punto de enfoque cae sobre las líneas iluminadas.

5. Confía en el enfoque continuo

Habitualmente el enfoque más utilizado es el enfoque AF-S u One Shot, que enfoca un punto y ahí se queda. Es perfecto para sujetos estáticos y por lo tanto, el más utilizado. Sin embargo, en no pocas ocasiones queremos fotografiar a sujetos en movimiento: fotografía de niños, deportes, fauna… En estos casos, el enfoque ideal es el enfoque de seguimiento continuo AF-C o Servo. En este enfoque la cámara “persigue” al sujeto en movimiento y va variando continuamente el punto de enfoque. De esta manera, independientemente del momento de disparar, el sujeto saldrá enfocado.

Aunque la teoría es sencilla, familiarizarse, confiar y sacar rendimiento de este tipo de enfoque requieren cierta práctica. Por un lado, como continuamente enfoca no nos avisará sonoramente de que el sujeto está enfocado, como ocurre con el otro tipo de enfoque, como mucho suele haber algún aviso visual que tendremos que reconocer. Ello al principio puede estresar un poco porque nunca estaremos seguro de si hemos enfocado o no.

Después, puede parecer un poco mágico el hecho de que al mover la cámara, ella sea suficientemente rápida para reconocer el sujeto a enfocar y se ajuste adecuadamente de manera continua.

De vez en cuando te encontrarás situaciones en que el enfoque AF-S no te servirá. En esos días, será conveniente que estés familiarizado con el enfoque AF-C Servo, o es posible que no logres superar las dificultades descritas antes y acabes tirando la toalla y no logrando tu objetivo. Así pues el consejo es claro. Coge tu cámara y ve a la calle practicar. Intenta fotografiar a tus hijos corriendo, haz barridos de coches o bicicletas que pasen junto a ti. Y siempre ve practicando con el enfoque continuo. Descubre qué pasa cuando el sujeto avanza frontal hacia la cámara, o que ocurre cuando no ocupa siempre el mismo cuadrante del visor… Explora la respuesta de tu cámara y entiende cómo trabaja, de tal manera que el día que necesites este enfoque, no tengas dudas de qué pedir a tu equipo.

Enfoque continuo - Trucos de cámara

Fotografiar animales en movimiento exige utilizar el enfoque continuo si queremos que la imagen sea nítida.

6. Visualiza la profundidad de campo real

Jugar con la profundidad de campo es una de las técnicas básicas en fotografía: ya sea para destacar un sujeto o bien porque queremos una parte importante de la escena enfocada, siempre deberemos tenerla presente. La profundidad de campo va ligada, sobretodo, a la apertura. Al aumentar la apertura (valor f pequeño), disminuye la profundidad de campo y el desenfoque y al disminuir la apertura (valor f grande), el área enfocada va aumentando. El problema viene cuando en nuestra réflex queremos aumentar la profundidad de campo. Miramos por el visor, cerramos la apertura y… nada cambia. Esto es porque los objetivos en las cámaras réflex, para evitar que la escena que se ve por el visor se vaya oscureciendo al cerrar la apertura, siempre están en su máxima apertura independientemente del valor de f que pongamos.

La apertura escogida sólo se ajustará en el momento de tomar la fotografía. De esta manera siempre entra el máximo de luz por el objetivo y la imagen por el visor es la mejor posible. La única pega es que siempre se verá la escena con la profundidad de campo mínima posible. Si queremos saber la profundidad de campo real y ver cómo quedará la imagen final, las cámaras réflex suelen estar equipadas con un botón (habitualmente cerca del objetivo) para ello. Al apretarlo, el objetivo se cerrará hasta la apertura que tengamos configurada para disparar y así podremos ver la profundidad de campo real. La contrapartida es que, al ser menor el área de paso de luz, la imagen por el visor se verá más oscura.

Por ejemplo, en la imagen siguiente se buscó una apertura que diera un desenfoque moderado del fondo, para que la atención recayera en la protagonista pero se reconociera la figura del padre y la ubicación del entorno de la escena.

Trucos de cámara

Ejemplo en el que interesa saber exactamente que profundidad de campo tendré.

En este apartado las cámaras sin espejo llevan ventaja ya que se equipan con visor electrónico y éste muestra la imagen final tal cual quedará, incluida la profundidad de campo. De todos modos, en las réflex es una función muy interesante ya que nos permite ver la imagen real tal y como la captará el sensor, en lo que a profundidad de campo se refiere.

7. Balance de blancos personalizado

Aunque no lo hagas habitualmente, de vez en cuando seguro que necesitarás configurar un balance de blancos personalizado. Para ello, la mejor opción es hacer una fotografía a una carta gris o simplemente a una hoja blanca. A continuación, debemos buscar en nuestra cámara (o mejor en el manual de instrucciones) la manera de ajustar un balance de blancos en base a esa imagen, de manera que el tono resultante sea neutro y la luz blanca. Normalmente es tan sencillo como activar alguna opción del menú con este símbolo, la cámara nos pedirá que escojamos una imagen para establecer el balance de blancos automático, asignar la fotografía realizada y listo. Al ir al menú de balance de blancos, tendremos el nuestro preparado.

Aunque habitualmente podemos trabajar con el balance de blancos automático y hacer un ajuste posterior en la edición (si trabajamos en RAW), usar el balance de blancos automático nos ofrece dos ventajas. Por un lado, lograremos un balance de blancos mucho más preciso y una reproducción del color mucho más real. Además, y esto no es tan conocido, nos permitirá ajustar mejor la exposición. Cuando fotografiamos en según qué dominante de color nos puede parecer que la exposición es correcta pero, al neutralizarlo en la edición posterior vemos que nos faltaban algunos tercios de paso para lograr una exposición correcta. Es decir, teníamos la imagen subexpuesta con la consiguiente pérdida de información y calidad de la imagen final.

Balance de blancos en cámara

Pictograma habitualmente asociado al balance de blanco personalizado.

Como explico, no es tan habitual usarlo pero algún día lo necesitarás. Y ese día tienes que tener claro cómo establecer este balance de blancos porque “esos” días tienen la manía de aparecer sin aviso y dando un tiempo mínimo para realizar la operación… Y es cuando te maldices por no haberlo mirado antes y te sientes el más torpe del mundo navegando entre menús de la cámara. Por ello, y por experiencia propia, ¡os aconsejo practicarlo antes!

Si quieres profundizar este concepto puedes echar un vistazo a este post: Qué es el balance de blancos y cómo se ajusta.

8. Valor de exposición un día soleado

Aunque este no es uno de esos trucos de cámara relativo directamente a la misma, sí es una información que te puede ayudar a ahorrar muuuuucho tiempo antes de disparar. De hecho, que se conozca o no la respuesta a la siguiente pregunta da muchas pistas sobre el grado de experiencia y fluidez de un fotógrafo: ¿Qué valor de exposición a ISO 100 hay en un día soleado? Pues con un poco de oficio, se sabrá que es f/16 para un tiempo de 1/125 (o variantes, como f11 para 1/250). De hecho incluso tiene un nombre: regla sunny 16. Y es que antes de que las cámaras equiparan fotómetro, los fotógrafos tenían muy claro este valor, o que en un día nublado el valor de apertura era f/8 y en las sombras profundas f/4…

Hoy en día las cámaras cuentan con buenos fotómetros, pero ir midiendo cada vez al final es tiempo… Si sabes que con f/11, 1/250 clavas la imagen, ¿para qué preocuparse de mirar el fotómetro? Si tomas fotografías de días soleados, pon la cámara en manual, preocúpate de encuadrar y olvídate de mirar la exposición, al menos continuamente. Así serás mucho más ágil y eficaz en sesiones de exterior. Con que vayas controlando de vez en cuando que las imágenes son correctas, es más que suficiente. De hecho, este consejo se puede generalizar: siempre que las condiciones de luz no cambien, no merece la pena disparar midiendo la exposición continuamente. Con una vez al principio es suficiente y te podrás centrar en todo lo demás.

Trucos de cámara

En un día soleado podemos olvidarnos de mirar continuamente el monitor y los ajustes de exposición y centrarnos en el resto.

Además, interiorizar estos valores nos permitirá detectar mediciones extrañas. Si en un día soleado el fotómetro nos pide f11 1/2000… ¡algo pasa! Seguramente tenemos un valor de la ISO innecesariamente alta. Así, viendo el valor que nos propone la cámara podremos ser críticos y detectar posibles problemas.

9. Descubre el enfoque ultrapreciso

Es posible que alguna vez necesitemos tener el enfoque exactamente en un punto, especialmente cuando tenemos una profundidad de campo mínima. En estos casos, lo mejor es olvidarse del enfoque automático… y de mirar por el visor. Lo que suele funcionar mejor es activar el Live View de nuestra cámara y activar el zoom del monitor (suele haber algún botón lateral con el dibujo de una lupa o un +/-). De esta manera, ampliamos digitalmente la escena que queremos retratar y es muy sencillo ajustar el enfoque manualmente.

Especialmente en fotografía macro es muy útil y te ahorra disgustos de última hora.

Límites de tu cámara DSLR

En fotografía macro el enfoque ultrapreciso vía pantalla es un gran aliado.

10. El infrautilizado bloqueo AE *

Seguramente en tu cámara habrá un botón con un símbolo en forma de asterisco: *. Se trata del botón de bloqueo de exposición. Cuando tenemos una exposición fijada, si apretamos este botón, la exposición medida en ese momento se bloquea aunque cambiemos el encuadre. Esta opción tiene sentido sobretodo disparando en semiautomático (modos Av, Tv y P), y en condiciones de luz muy cambiante o cuando queremos realizar una medición solo sobre una parte de la escena. En estos casos la medición matricial puede ser problemática y por eso el bloqueo AE se suele usar junto a la medición puntual o ponderada.

Por ejemplo, quiero hacer una fotografía a contraluz como la que se muestra a continuación. Mido el valor de la exposición apuntando solo a la parte más luminosa del cielo y presiono el botón de bloqueo AE. A continuación, reencuadro la escena incluyendo el sujeto a contraluz. Ahora la medición fácilmente cambiaría ya que hay una porción importante de sujeto oscuro. Pero como tengo el bloqueo de exposición, se mantiene la medición para el cielo. Si disparo, el cielo aparecerá correctamente expuesto y el sujeto se verá muy oscuro o directamente negro.

Es muy útil también para realizar panorámicas y evitar saltos de exposición al unir las fotos. En conciertos, situaciones de alto contraste, días de sol y nubes… este botón puede ser un gran aliado y permitirnos exponer ágil y correctamente situaciones que si no, serían muy complejas.

trucos de cámara

En los contraluces el botón de bloqueo de exposición nos facilita mucho el trabajo.

 

Conclusiones

En este post, algo especial, hemos ido desgranando algunos trucos de cámara o límites que te conviene conocer. Aspectos que te pueden hacer la vida más fácil, el trabajo más ágil o tener un mayor control. Al final todo se resume en dominar tu equipo y en ponerlo a prueba y llevarlo hasta sus límites para que, el día que lo necesites, sepas qué puedes pedirle y hasta dónde puedes llegar.

Aún quedarían otros aspectos poco conocidos o frecuentes de la cámara que algunos fotógrafos cuando empiezan tardan en descubrir y que pueden ser igualmente útiles: conocer y poner a prueba el rango dinámico de tu cámara, el dial de dioptrías, la opción del bracketing, eliminación de ruido, el espacio de color… Al final, todo está en el manual de instrucciones, y por eso siempre se recomienda su lectura cuando adquieres una cámara nueva. Y vosotros, ¿tenéis algún truco o función de vuestra cámara que consideráis indispensable? Compartidlo en redes sociales o en los comentarios.

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Escrito por Nardi Bayarri

Formado como fotógrafo en Fotoespai BCI, y formado también como teatroterapeuta, busco imágenes de personas para personas, de instantes, de encuentros, de emociones, de sueños, de viajes, de almas. Especializado en retrato y con amplia experiencia docente, me encanta transmitir mis conocimientos y vivencias en este campo.

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