Los objetivos que presentan una mayor apertura del diafragma o menor número f (f/2.8, f/2, f/1.8, f/1.4) son los más codiciados por cualquier fotógrafo. No es de extrañar, ya que este tipo de lentes, además de ocupar generalmente el top de los rankings en nitidez, proporcionan a sus usuarios un gran número de ventajas. Sigue leyendo nuestro post y descubre cuáles son las seis razones para comprar un objetivo luminoso.
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6 razones para comprar un objetivo luminoso
1. Desenfoque selectivo
La más evidente de las virtudes que encontrarás en un objetivo luminoso es su capacidad para minimizar la profundidad de campo. Los objetivos con aperturas máximas a partir de f/2.8 proporcionan un bokeh muy agradable. Algunos fotógrafos encuentran su estilo particular con diafragmas del tipo f/1.4. Con estos objetivos consiguen efectivos retratos donde los ojos aparecen correctamente enfocados pero el foco se pierde ya en las orejas del modelo. Hacerte con un objetivo de este tipo puede proporcionarte largas horas de diversión y abrirte el camino hacia nuevas posibilidades creativas.
Foto: © Kuba Cichocki
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2. Condiciones de luz escasa con un objetivo luminoso
Si eres de esos que aún ve el flash como un complemento demasiado avanzado y complicado, una lente de estas características te ayudará a obtener buenos resultados en condiciones de escasa luminosidad. Las fotografías en interiores, catedrales, o en las últimas horas del día pueden suponerte un auténtico reto. Especialmente si necesitas disparar a pulso y tu único recurso es subir el ISO. La diferencia entre utilizar un diafragma f/5.6 y otro f/1.4 son nada menos que cuatro pasos de luz. Esto puede suponer la diferencia entre disparar una fotografía a ISO 6400 con un ruido excesivo y su consiguiente pérdida de nitidez, o poder hacerlo a ISO 400 –un valor más que aceptable en la mayoría de las cámaras actuales–.
3. Velocidades más rápidas
Incluso a pleno día puedes encontrar muy útil utilizar un diafragma muy abierto del tipo f/2.8 para realizar fotografías de acción. Con una apertura máxima a partir de este valor las cosas se facilitan mucho a la hora de cumplir la ley de la inversa de la focal cuando utilizas un teleobjetivo. De esta manera evitarás que tu fotografía quede trepidada e incluso podrás utilizar velocidades más exigentes para fotografiar fauna en acción, deportes, o competiciones automovilísticas.
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4. Fotografía nocturna con un objetivo luminoso
Las ópticas angulares también se benefician de la gran apertura, especialmente en la realización de fotografías nocturnas. En las largas exposiciones sobre trípode una lente luminosa permite realizar tomas con tiempos de exposición menores dado un mismo ISO. Esto resulta de gran interés al fotografiar estrellas como puntos, ya que los largos tiempos de exposición al que te obligan ISOS bajos y diafragmas más cerrados tienen como resultado que estas aparezcan como trazos debido al movimiento de rotación de La Tierra.
Foto: © José Luis Valdivia
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5. Uso de duplicadores
Al emplear un duplicador o teleconvertidor entre nuestra cámara y el objetivo lo habitual es perder entre un paso o dos de luz, según si empleamos uno con factor de multiplicación 1,5X o 2X. De manera que si colocamos por ejemplo un duplicador de focal (2x) sobre una óptica 200mm con una apertura máxima f/5.6, la habremos convertido en una focal 400mm f/11 con los inconveniente que esto supone. Si por el contrario realizamos la misma operación con un 200mm f/2.8, la combinación final sería equivalente a un 400mm f/5.6, suficiente para lograr fondos desenfocados muy atractivos.
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6. Aprovechar la nitidez de los diafragmas más abiertos de un objetivo luminoso
El punto dulce de un objetivo es donde este logra su mayor nitidez y se encuentra invariablemente en los diafragmas intermedios del mismo. Los peores valores de nitidez por el contrario se presentan en los diafragmas extremos, si empleas por ejemplo un objetivo f/2.8 cerrando un paso el diafragma hasta f/4 lograrás un mejor resultado que utilizando un objetivo f/4 -de calidad similar- a su máxima apertura.

Foto: Pixabay en Pexels
Ahora ya tienes seis motivos por los que deberías comprar un objetivo luminoso. ¿Te han convencido? ¡Comparte tu opinión con nosotros!
Fotografía de portada: © Kuba Cichocki

