Carta gris: qué es y cómo usarla para exponer correctamente

Carta gris: qué es y cómo usarla para exponer correctamente

Cuando se quiere tener una precisión total en el control de la exposición y la reproducción del color, incluso a nivel profesional se acostumbran a utilizar un elemento sencillo, económico pero muy eficaz: la carta gris. Con la carta gris se logra, en cualquier situación, una exposición perfectamente ponderada y evitaremos interpretaciones erróneas por parte del exposímetro de la cámara. Dado que es un color neutro, la carta gris la podemos utilizar también para definir el balance de blancos y eliminar dominantes cromáticas indeseadas. En esta entrada explicaremos qué es, cómo se utiliza y cuándo merece la pena su empleo.

Carta gris: qué es y para qué se usa

La historia de la carta gris forma parte de la historia de la fotografía. Su origen se sitúa en la necesidad de crear, por parte de los fabricantes de emulsiones fotográficas, un estándar de cantidad de luz que asegurara la correcta sensibilización de las emulsiones para que las películas captaran una imagen adecuadamente. Kodak, empresa referente en este campo, inicialmente escogió una carta con el característico color amarillo de sus cajas para que los fotómetros midieran este valor como estándar pero finalmente, en los años cincuenta del siglo pasado, acabó adoptando un carta gris que reflejaba el 18% de luz incidente. Este gris corresponde a la zona V del sistema de zonas creado por Ansel Adams y acabó popularizándose como referente. Esta zona V define un gris para el ojo humano justo en medio entre el blanco y el negro puro  y por eso se le llama gris “medio”. Por lógica podría parecer que el gris medio debería reflejar el 50% de luz incidente, ya que se encuentra en el centro. Pero no es así y solo refleja un 18% de luz debido a que la visión humana aprecia el cambio de tono de manera logarítmica y no lineal.

¿Y qué es una carta gris? Pues se trata de una superficie lisa, de color gris neutral y que se utiliza junto con un exposímetro de luz reflejada para calcular la exposición correcta en base a la luz existente en una escena. Una carta gris ideal reflejará siempre el mismo porcentaje de luz, independientemente de la temperatura de color de la luz incidente (su espectro) o de la posición de la carta respecto a dicha luz. Como veremos, no es trivial conseguir una carta con estas características y normalmente la posición de la carta afecta a la lectura que efectúa el exposímetro. Aunque pueden estar fabricadas con distintos materiales, aparte de su neutralidad espectral y reflectancia del 18%, es importante es que su color sea perenne y no varíe con el tiempo.

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Como explicamos en la entrada sobre el exposímetro, la mayoría de exposímetros de nuestras cámaras están diseñados de manera que entienden que una escena normal reflejará un 12-13% de luz. Este valor es un valor promedio que funciona en muchas situaciones, sobretodo en exterior, y en base a él la cámara nos propone ajustar la exposición. Desafortunadamente, no siempre la escena reflejará este porcentaje de luz. En una escena con el fondo negro, la luz reflejada será muy inferior. En una escena de un paisaje nevado, la luz reflejada será mucho mayor. En ambos casos, la exposición propuesta por el exposímetro será incorrecta. En estas situaciones es cuando se muestra más útil la carta gris. Y es que si tengo una superficie como la carta gris que, independientemente del tipo de luz incidente o de la escena me refleja un 12-13%, encuadrando únicamente esta carta podré realizar una exposición correcta de manera sencilla en cualquier situación, ya que aseguraré que el valor que busca el exposímetro coincide con la luz reflejada por la escena (la carta gris en este caso).

El uso principal de una carta gris medio es el cálculo de la exposición correcta. Sin embargo, gracias a su color neutro también se utiliza muchas veces para el ajuste del balance de blancos, aunque quizás no es la carta más adecuada. En otra entrada del blog se explica qué es el balance de blancos. De manera resumida, en función de la temperatura de color de la fuente de luz, la imagen final puede presentar ciertas dominantes  cromáticas. Por ejemplo, es típico que imágenes en zonas sombreadas se vean azuladas y en fotos en interiores, con luces incandescentes, muestre un tono anaranjado. ¿Cuál será el balance de blancos correcto? Si entendemos por “correcto” el balance neutro, un balance de blancos correcto mostrará el blanco como blanco, sin que se vea amarillento o azulado. Así, para eliminar las dominantes cromáticas, es también muy útil el color neutro de la carta gris, ya que nos permite realizar un balance de blancos personalizados para cada tipo de luz.

Fotografía de la carta gris con el balance de blancos en modo “sol”. Iluminación con bombilla. Idranx Photography

Fotografía de la carta gris con el balance de blancos en modo “sol”. Iluminación con bombilla

Fotografía de la carta gris después de aplicar el balance de blancos personalizado. Iluminación con bombilla. Idranx Photography

Fotografía de la carta gris después de aplicar el balance de blancos personalizado. Iluminación con bombilla

Carta gris 18% vs. 13%

Como hemos comentado al inicio, la carta gris más popularizada y extendida es la del gris medio, que refleja un 18% de la luz incidente. De hecho, muchos fotógrafos creen que los exposímetros de sus cámaras están calibrados con este valor de referencia. Sin embargo, como también hemos mencionado, la mayoría de exposímetros están calibrados para un 12% o 13% de luz reflejada, y existen varias normas de diseño internacionales para la fabricación de exposímetros que apuntan en esta dirección. Es algo tedioso y técnico profundizar en ello y quizás no merece la pena en un post introductorio al uso de la carta gris, aunque si es relevante conocer esta discrepancia.

También merece la pena conocer qué implicaciones tiene esta divergencia. Aunque existen cartas grises a la venta que reflejan el 12-13% de luz incidente, la mayoría que encontraremos a nivel comercial reflejarán el 18%. ¿Estamos cometiendo un error al utilizar una carta gris del 18% de reflectancia para estimar la exposición? Estrictamente sí, ya que como el exposímetro entiende que la escena refleja un 12-13% de luz y de hecho refleja un 18% (más clara), intentará “oscurecerla” subexponiéndola.  ¿Es muy grave el error? En el peor de los casos, si todo se realiza normalmente y no se aplica ninguna corrección, con una carta gris del 18% la imagen quedará subexpuesta entre 1/3 y 1/2 paso. Este valor cada fotógrafo debe decidir si es asumible o no. En mi experiencia, en fotografía digital, con los equipos existentes actualmente y para la mayoría de usos, ½ paso de desviación es fácilmente corregible sin una generación de ruido apreciable, por lo que yo personalmente no le doy demasiada importancia. Vosotr@s mism@s podéis decidir si apreciáis diferencia en las imágenes siguientes, salidas tal cual de la cámara y con la única diferencia de que la segunda se expuso ½ paso menos y luego se compensó al revelar el RAW.

Fotografía expuesta a +1/2 EV. Idranx Photography

Fotografía expuesta a +1/2 EV

Fotografía expuesta a 0 EV y aumentando 1/2 paso la exposición posteriormente en la edición digital mediante Lightroom. Idranx Photography
Fotografía expuesta a 0 EV y aumentando 1/2  paso la exposición posteriormente en la edición digital mediante Lightroom. Sin diferencias apreciables.

Aunque el tamaño web enmascara muchos defectos, os garantizo que las diferencias son inapreciables al ojo. Si se trabaja en JPG la cosa puede cambiar, pero no tiene mucho sentido invertir el tiempo en utilizar una carta gris para estimar la exposición perfecta y después no trabajar con RAW, el formato que mejor calidad de imagen nos da.

Sea como sea, es necesario conocer esta divergencia y corregirla cuando estemos realizando la medición (que explicamos en el punto siguiente) para ser lo más precisos posible en la exposición, que es lo que se pretende cuando se decide utilizar una carta gris.

Cómo utilizar la carta gris para exponer correctamente

A continuación os detallamos cómo realizar una medición de exposición con una carta gris, ¡veréis que es de lo más sencillo!

  • Situamos la carta frente al objeto o protagonista principal de la imagen, frontalmente a la cámara, de manera que esté lo más perpendicular posible. De esta manera aseguramos la correcta exposición de lo que más nos interesa de la imagen. Es importante que esté perpendicular, ya que una inclinación de solo 10º-15º puede hacer variar la exposición en medio paso o incluso más. No debería ser así por la definición de carta gris, pero es complicado encontrar un material asequible que se comporte idealmente en todas las posiciones, y en mi experiencia, las cartas que he poseído modificaban la exposición en función del ángulo de rotación respecto a la cámara.
  • Como modo de exposición, escogemos la medición matricial o ponderada en el centro. Si no tienes claro a qué nos referimos, se explica con detalle en este post. Escogemos esta medición porqué así, si existe algún defecto en la superficie de la carta, quedará diluido por la globalidad de la superficie, mientras que si usáramos la medición puntual existiría más riesgo de dar peso a este error.
  • En modo manual (o semi-manual), encuadramos de manera que la carta gris ocupe toda la imagen y ajustamos la exposición de manera que el exposímetro nos marque 0 EV. Este será el valor de exposición correcta.

Llegados a este punto, la exposición será correcta mientras no cambien las condiciones de iluminación, por lo que no será necesario volver a realizar la medición a no ser que la iluminación se modifique.

La exposición así medida será correcta o casi. Como hemos comentado, con una carta gris del 18% existirá una pequeña divergencia de 1/3 o 1/2 paso respecto a la exposición correcta. Para corregir esta pequeña desviación, se recomienda una cuarta acción que a menudo no aparece en los tutoriales:

  • Comprobar el histograma de la imagen capturada de la carta gris. Aparecerá un pico alto y esbelto, centrado en el histograma aunque probablemente ligeramente desplazado a la izquierda (el famoso ½ paso). Si es así, debemos aumentar la exposición ese medio paso (o lo que sea necesario) y repetir la toma a la carta gris, volviendo a comprobar el histograma resultante hasta que el pico quede centrado justamente sobre el cero. El histograma es el indicador perfecto para corregir posibles desviaciones en la utilización de la carta gris debido a divergencias de reflectancia o posición de la carta, ya que para una carta gris debe estar situado en el centro del histograma. En mi caso, conociendo mi cámara, acostumbro a realizar tres fotos consecutivas a la carta gris, a 0 EV, a -1/2 EV i a +1/2 EV y a continuación escojo los valores de exposición que centran perfectamente el pico en el histograma (y que suele ser la de +1/2 EV). Si disfrutáis de histograma en directo en vuestra cámara, podéis hacer la fotografía corregida al momento, y os ahorráis este paso.

En la imagen inferior, como ejemplo, muestro el histograma que muestra la cámara al exponer a 0 EV la carta gris y el histograma al aumentar 2/3 paso la exposición para la misma carta gris e iluminación. Como se observa, en la primera imagen está ligeramente desplazado a la izquierda, por lo que es necesario aumentar ligeramente la exposición para que esté totalmente centrado.

Fotografia de la carta gris con exposición de 0 EV

Fotografia de la carta gris con exposición de 0 EV

Fotografia de la carta gris con una exposición de +2/3 EV

Fotografia de la carta gris con una exposición de +2/3 EV

Y eso es todo. Aplicando este proceso, en los ejemplos que indicábamos al principio de la foto nevada o el fondo negro, la exposición será correcta, el fondo se verá negro y la nieve blanca, en lugar de gris como ocurriría si las fotografiáramos sin usar la carta gris.

Consideraciones adicionales al uso de la carta gris para exponer fotografías

El método explicado es muy sencillo cuando se trabaja con luz continua. Aunque la carta gris se puede utilizar también para exponer correctamente cuando se trabaja con flashes, su utilización es más engorrosa ya que exige realizar diferentes disparos hasta lograr el valor de exposición deseado por prueba-error o bastante experiencia. En estos casos, es definitivamente más deseable utilizar un exposímetro de mano para flashes que mida la luz incidente. También para luz continua estos exposímetros son una fantástica solución para decidir la exposición, pero con este tipo de luz, la diferencia de precios hace que la carta gris sea una magnífica opción.

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También es interesante reseñar que la utilización de la carta gris nos resta algo de agilidad, así que sólo se recomienda su uso cuando se disponga de tiempo para preparar la toma y se busque la máxima calidad en la fotografía final. Como toda herramienta en el campo de la fotografía, hay que tener criterio para decidir cuándo puede ser útil  y cuándo lo que aporta no va a compensar. En sesiones de moda son muy habituales por ejemplo, pero en otro tipo de fotografía como fotografía callejera puede ser más interesante aprender a decidir la exposición correcta por otras vías más ágiles aunque sean menos precisas.

Cómo utilizar la carta gris para ajustar el balance de blancos

Otro uso muy extendido de la carta gris es su utilización para definir el balance de blancos adecuado. Las cámaras suelen venir con una serie de balances de blancos predefinidos (sol, nublado, luz incandescente, etc.) pero difícilmente lograran eliminar totalmente las dominantes cromáticas que aporta cada tipo de luz. Si se quiere lograr una dominante totalmente neutra (es decir, inexistente), lo mejor es definir un balance de blancos personalizado con la ayuda de una carta, que puede ser la de gris medio. Con ello le estamos diciendo a la cámara que aquello que estamos fotografiando tiene un color neutro (entre el blanco y el negro puro, sin ningún otro color RGB). La cámara definirá un balance de blancos de manera que sea así y el gris de la carta se vea totalmente neutro. Este balance se puede almacenar en nuestra cámara y utilizarlo para el resto de sesión, aplicando la misma corrección a las siguientes fotografías.

En el ejemplo siguiente vemos cómo puede cambiar una imagen al aplicar un correcto balance de blancos. En la primera fotografía se ve un claro tono anaranjado procedente de un toldo rojo que había antes de la cortina, que era blanca. Con la carta gris se neutralizó esta dominante definiendo un balance de blancos personalizado, obteniendo unos colores mucho más cercanos a los reales.

Cómo utilizar la carta gris para ajustar el balance de blancos

Cómo utilizar la carta gris para ajustar el balance de blancos

A continuación explicamos cómo utilizar la carta gris para ajustar un balance de blancos personalizado. El método será algo genérico ya que cada cámara puede requerir algún paso distinto:

  • Como modo de exposición, escogemos la medición matricial o ponderada en el centro.
  • Exponemos la fotografía correctamente y disparamos, guardando la imagen. En este caso no es crítico que la exposición sea perfecta ni es necesario que la carta esté enfocada.
  • En el menú de nuestra cámara buscamos algo así como “Balance de blancos personalizado” o “WB personalizado”. No se refiere al que aparece en el menú de balances de blancos, donde aparece un listado de ellos, si no que suele estar en el menú de configuración o propiedades de la cámara. Lo seleccionamos y la cámara nos preguntará que fotografía queremos escoger para definir el balance de blancos personalizado. Ahí toca buscar la foto de la carta gris y apretar OK.
  • La cámara leerá la imagen y configurará el balance de blancos con la temperatura de color adecuada que guardará como “balance de blancos personalizado”.
  • En el menú de balances de blancos (ahora sí), escoger la opción “Balance de blancos personalizado”, que suele representarse con el siguiente símbolo

Balance de blancos personalizadoA partir de ahora, y mientras la fuente de luz no cambie, todas las imágenes deberían aparecer sin dominantes cromáticas.

El paso 4 puede diferir de manera importante en función de la cámara o la marca, por lo tanto es aconsejable acudir al manual de instrucciones: en algunos modelos se puede configurar un botón directo que se debe oprimir cuando se realiza la foto a la carta gris, en otros se va primero al menú y la fotografía se realiza después… Es decir, el cómo llegar al paso 5 depende de cada fabricante.

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Consideraciones adicionales al uso de la carta gris para balancear fotografías

Aunque su uso es muy extendido, la carta gris del 18% no es la más adecuada para ajustar el balance de blancos en fotografía digital, ya que es bastante densa (en pigmentación) y pueden aparecer problemas de ruido que falseen la lectura, obteniendo un balance erróneo. Es por ello que, para mayor precisión, se suele emplear una carta gris del 90% de reflectancia (casi blanca) aunque exponiéndola a 0 EV (es decir, permitiendo que el fotómetro de la cámara se “equivoque” y la imagen quede “gris”). De hecho, algunas cartas grises se presentan con un 18% de reflectancia por un lado y con un 90% por el otro, cumpliendo perfectamente ambos propósitos. Si se quiere un control absoluto en la reproducción del color es incluso más conveniente el uso de una tarjeta color-check que nos asegure la fiel reproducción de todo el espectro, cuyo uso se describirá en una futura entrada del blog.

Añadir también que el método aquí explicado es para ajustar el balance in situ, es decir, en la misma sesión. Por ejemplo, en mi caso, cuando hago sesiones de recién nacidos con luz natural, siempre empiezo haciendo una fotografía a la carta gris y ajustando el balance de blancos para asegurar que después clavaré el tono natural de la piel, puesto que hacerlo posteriormente “a ojo” sin una referencia se vuelve imposible. En este tipo de sesiones es clave que la piel se vea muy natural, ya que el ojo y cerebro humano tienen muy interiorizado el color de la piel y detectan inmediatamente colores extraños.

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De todos modos, disparando en RAW también es muy sencillo ajustar el balance de blancos durante la edición de la fotografía, a posteriori. No lo explicaremos en este post con detalle pero únicamente es necesario capturar una imagen de la carta gris al principio de la sesión (o cada vez que cambiemos la iluminación), indicar al software que aquel color es un gris neutro y aplicar este balance de blancos a todo el set de fotografías. Cabe destacar que, si se trabaja el balance de blancos por software, es incluso más recomendable fotografiar una carta tritono (blanca, negra y gris) como la que mostramos a continuación que nos permite definir estos tres tonos.

¿Qué es la exposición “correcta” y balance “correcto”?

A lo largo de este post nos hemos referido varias veces a la “exposición correcta”. Con ello, nos referimos a la exposición que realmente tiene en cuenta la luz incidente para que la medida sea de 0 EV, sin importar el valor de la reflectancia de la escena. Obviamente, ello no implica que la imagen pueda sobre o subexponerse al gusto del fotógrafo porque se busque un efecto de clave alta o para iluminar las sombras o realzar las luces y evitar una imagen apagada. Cuál es la exposición correcta lo decidirá en cada caso el fotógrafo. Y ello no quita que conocer qué exposición me da estos 0 EV “reales” sea tremendamente útil como punto de partida  (y a menudo como punto final) para escoger la exposición “correcta” de mi fotografía.

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De igual manera, se sobreentiende que el “balance de blancos correcto” es aquel que muestra el blanco como blanco, sin ningún otro color parásito que coloree la imagen. Y eso no impide que, con finalidades artísticas, el fotógrafo decida utilizar otro balance de blancos (o temperatura de color, que viene a ser lo mismo) que tiña la imagen de algún color que potencie el efecto deseado. Por ejemplo, en la imagen inferior de una puesta de sol, en lugar de neutralizar el cálido tono anaranjado que se existía, se potenció aún más escogiendo el balance de blancos para “sombra” de manera que la imagen final, deliberadamente, aún es más cálida y anaranjada.

Carta gris: qué es y cómo usarla para exponer correctamente

Conclusiones del uso de la carta gris

En esta entrada hemos explicado la utilidad de una carta gris del 18% de reflectancia para exponer y definir el balance de blancos de una fotografía. Esta popular herramienta es ideal para decidir una exposición correcta, aunque puede ser necesario realizar algún pequeño ajuste de medio paso para corregir el hecho de que los exposímetros están calibrados para una reflectancia del 12-13%.

La carta gris también se usa frecuentemente para definir el balance de blancos personalizado y eliminar dominantes cromáticas. Aunque en este caso da resultados correctos, hay cartas más específicas y que nos darán mejor respuesta y control sobre el color. En resumen, la carta gris es una herramienta muy simple y económica pero muy potente para tener un control absoluto de la exposición y que, en caso de que este punto necesite ser controlado y no se disponga de un exposímetro de mano, es la mejor opción.

¡Os animamos ahora a que expliquéis vuestras experiencias con la carta gris para ayudar a enriquecer este post!

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Escrito por Nardi Bayarri

Formado como fotógrafo en Fotoespai BCI, y formado también como teatroterapeuta, busco imágenes de personas para personas, de instantes, de encuentros, de emociones, de sueños, de viajes, de almas. Especializado en retrato y con amplia experiencia docente, me encanta transmitir mis conocimientos y vivencias en este campo.

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